¡No mezcle el ejercicio con saltarse o retrasar comidas!
Aprendí la dura lección. Terminé con un episodio de hipo (no confirmado con la prueba del dedo, pero el síntoma era real) que se resolvió con un trozo de queso. ¡Ni siquiera eran carbohidratos! Nadie más había notado nada malo en mí.
No intenté retrasar mi cena ese día. Olvidé tomar metformina